news · Oct 24, 2019

Íñigo Toledo, diseñador de Sasga Yachts

El Menorquín es una embarcación especial, con carácter, resultado de una larga tradición y pasión por el mar

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Diseñas barcos desde hace más de 20 años, participando en proyectos de reconocido prestigio. ¿Cómo ha sido la experiencia Sasga Yachts?

 

Colaborar en la nueva gama Menorquín ha sido en todos los aspectos muy gratificante. Sasga ha sido muy específico en sus exigencias y tiene muy clara la trayectoria que quiere para su marca. Esa fue la mejor base para comenzar nuestro trabajo.

 

El Menorquín 34, la embarcación más pequeña de Sasga Yachts, supuso un auténtico reto a la hora de abordar su diseño. Su tamaño y características nos obligaron a tratar la ergonomía al detalle, donde cada centímetro cuenta. El resultado: 1 nominación y 2 premios a mejor barco del año.

 

El Menorquín 42 fue el más complicado por ser el primero, donde realmente se plasmó el carácter de la nueva gama y se coordinaron tanto el diseño como los sistemas de producción del Astillero. Hoy día es una embarcación de gran valor, ideal para navegar por el Mediterráneo. 

 

El Menorquín 54 ha sido un éxito de ventas inesperado y un modelo del que se han hecho auténticas joyas, dadas las opciones de personalización que ofrece el Astillero. Se trata de una embarcación apta para la navegación transoceánica que destaca por su maniobrabilidad, funcionalidad y comodidad.

 

El Menorquín 68 ha supuesto un gran salto a las grandes esloras. Nuestro objetivo era el de crear un gran yate, sin perder la esencia del tradicional llaüt, y hemos cumplido con las expectativas.

 

¿Qué significa navegar a bordo de un Menorquín?

 

El Menorquín es tranquilidad, sutileza y estilo. Actualmente existen centenares de astilleros que trabajan de manera mecánica creando productos muy similares, en cambio el Menorquín es el resultado de una larga tradición y pasión por el mar, una embarcación especial, con carácter y una buena dosis de glamour.

 

Los armadores buscan todo eso y lo encuentran en muy pocas embarcaciones. El Menorquín se crea para un nicho de mercado muy particular, gente que no sigue modas, ni tendencias, siempre sofisticada y sin complejos, que no es el perfil mayoritario pero que tiene un crecimiento constante.

 

Los espacios, el volumen, los acabados de madera interior, el acabado de la fibra o los metales pulidos se combinan de un modo sencillo y poco pretencioso que es lo que hace falta para sentirse como en casa.

 

La parte técnica, que es siempre muy robusta, añade la tranquilidad necesaria. Los que ya han tenido un Menorquín también vuelven por el trato recibido, efectivo y siempre personalizado. Son pocos los armadores que, tras haber sido propietarios de un Menorquín, hayan decidido apostar por otra marca. Navegar a bordo de esta bella embarcación es una experiencia única e inolvidable.

 

El Menorquín ha experimentado una evolución formidable a lo largo de su historia. ¿Cómo encaja la tecnología en una embarcación de estilo clásico?

 

Los nuevos medios de construcción solo mejoran la receta. Los cascos realizados por infusión y totalmente en sándwich tienen una robustez y ligereza incomparable con los del pasado. Las nuevas estructuras permiten más espacio interior. Los sistemas también han ido evolucionando mucho. La construcción interior es mucho más amplia y tolera mucho mejor el paso del tiempo.

 

La forma del casco es también el gran cambio respecto al pasado. Ahora son mucho más secos, eficientes y óptimos para velocidades intermedias, que al final es como casi siempre se navega. También permiten mejor espacio interior y tienen un buen retoque estético respecto a sus antecesores, cambio que ha convencido también a los Armadores que vienen de Menorquín Yachts. El conjunto es más ligero y más eficiente sin duda alguna.

 

La arquitectura misma del interior es un cambio radical sobre el pasado, con el espacio más habitable en la cabina de cubierta y abajo solo camarotes. La gran visera del puente y el Flybridge que permite son una ganancia de espacio también radical.

 

¿Cuáles han sido esas mejoras que se han ido incorporando en las embarcaciones estos últimos años?

 

Tanto el diseño, como los acabados y materiales de los interiores han ido evolucionando mucho. Hemos pasado de maderas más oscuras y aspecto clásico a un tacto más fresco y luminoso, aunque todas las versiones están disponibles.

 

También la técnica ha cambiado. Por ejemplo, ahora mantenemos las maderas exteriores, pero las colocamos con adhesivos. Igual que las ventanas, eliminamos los marcos y pegamos mucho más de lo que se atornillaba antes, así que como en la industria del automóvil, los acabados han mejorado radicalmente.

 

De manera paralela, trabajamos en mejorar la vida útil de nuestras embarcaciones, para que sean más duradera, un aspecto realmente importante a largo plazo. Para nosotros implica una inversión de futuro y una prioridad para el prestigio de la marca. Cuando alguien compra un barco no siempre tiene en cuenta su durabilidad. Para el Astillero es muy importante que los Armadores del Menorquín puedan mantener su embarcación mucho más allá que la media de otras marcas.

 

Háblanos de esos proyectos en los que estás trabajando....

 

Desde el despacho de ingeniería seguimos con varios proyectos de yates de Vela y Motor, tanto para clientes españoles como extranjeros. Algunos son unidades únicas, otros en serie. Los primeros son siempre los más sofisticados y particulares, con detalles muy especiales que luego van filtrando al mercado de los yates de serie. Un símil sería el de los coches de carreras, que filtran tecnología para luego incorporársela a los coches de carretera.

 

De todos aprendemos algo que aumenta la experiencia que acumulamos y luego aplicamos en los nuevos modelos del Menorquín. Siempre estamos en la búsqueda constante de mejoras en la gama.